Uno de los errores más comunes al emprender es no controlar lo que se gasta frente a lo que se ingresa.
Y este error puede llevar a la quiebra a un negocio mucho más rápido de lo que imaginas.
Aquí es donde aparecen los llamados gastos hormiga.
Son esos pequeños gastos diarios que parecen inofensivos, pero que sumados al mes pueden comerse toda tu ganancia.
Cuando no llevas control de tus gastos, ocurre algo grave:
- No sabes cuánto ganas realmente.
No conoces tu margen bruto, ni tu margen neto, y sin esos datos no sabes si tu negocio es rentable.
Si estás empezando, el control puede ser tan simple como registrar todo en una libreta:
Ingresos por un lado, gastos por el otro.
Y si tu negocio ya tiene movimiento y rentabilidad, el siguiente paso es invertir en un sistema o ERP que te permita ver los números con claridad.
Porque lo que no se mide, no se puede mejorar.
Y un negocio sin números claros no es un negocio… es una apuesta.
Si quieres aprender a ordenar tus finanzas y evitar estos errores, en nuestra comunidad de emprendimiento compartimos más información de forma gratuita.
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